El 80% de las fallas de un recubrimiento epóxico (desprendimientos, ampollas, manchas) vienen de una mala preparación del piso. Un buen producto sobre un concreto mal preparado no dura. Estos son los pasos básicos.
1. Revisa el estado del piso
- Dureza: haz una prueba de rayado con el kit de dureza Mohs para elegir el diamante correcto.
- Humedad: mídela con un medidor Tramex; si está arriba del límite del fabricante, espera o usa un sistema tolerante a humedad.
- Contaminación: grasa, aceite, pintura o recubrimientos viejos deben retirarse.
2. Retira lo que no sirve
Pintura, pegamento o recubrimientos sueltos se quitan con raspador y después con la desbastadora.
3. Abre el poro (perfil)
El epóxico necesita "agarrarse" al concreto. Se logra desbastando con diamantes metálicos de grado 16–30 (diamantes de 2 botones o discos de 10 segmentos). En superficies muy duras o con textura, el Bush Hammer ayuda a abrir más.
4. Repara grietas y juntas
Rellena grietas, hoyos y juntas con el material de reparación adecuado y vuelve a desbastar la zona para dejarla al nivel.
5. Limpia a fondo
Aspira todo el polvo con una aspiradora industrial. El polvo que queda en el poro impide la adherencia.
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